Cuatro planes refrescantes para el verano

El verano vasco suele hacerse de rogar y Enkarterri no es ninguna excepción. Pero, cuando finalmente está aquí, no faltan quienes prefieren huir del sol y cobijarse bajo una buena sombra. Tanto si te encantan los días de bochorno como si prefieres buscar la fresca, te traemos cuatro planes refrescantes para todos los gustos.

 

Playa de La Arena

Es un clásico: cuando sale el sol, la playa es la primera opción que nos viene a la cabeza, ya sea para broncearnos o guarecernos bajo la sombrilla. Enkarterri se asoma al mar por los municipios de Muskiz y Zierbena, que comparten la titularidad de la playa de La Arena. Es el segundo mayor arenal de Bizkaia y, además de un montón de espacio para esparcir la toalla y todos los demás bártulos playeros, nos ofrece un asombroso espectáculo de repliegue de las mareas. Puede contemplarse en todo su esplendor desde Itsaslur, un paseo de 2 km de longitud que bordea los acantilados del Cantábrico. Una gran alternativa para quienes quieran disfrutar del mar y de la brisa marina sin embardunarse en arena.

 

Cueva de Pozalagua

La cueva de Pozalagua es un prodigio de la naturaleza, y no solamente por albergar la mayor concentración de estalactitas excéntricas del mundo. Su interior mantiene una temperatura estable de 13 ºC durante todo el año. Un registro idóneo para refugiarnos del calor mientras disfrutamos de las estructuras imposibles que coronan la cavidad. Pozalagua se encuentra en el valle de Karrantza, en pleno Parque Natural de Armañón, un entorno natural de apabullante belleza y un especial microclima que ha permitido que crezca un encinar Mediterráneo a menos de 15 kilómetros de las playas del Cantábrico.

 

Torre de Loizaga

Los más reacios al sol agradecerán los gruesos muros de piedra de esta fortaleza del siglo XIV que esconde en su interior la mayor colección de Rolls-Royce de Europa. No hay lugar mejor para albergar los modelos de esta y otras marcas de lujo, entre montañas, bosques y viñedos de txakoli. La torre se alza en Galdames, muy cerca de la costa y sus playas, y suele dejarse sentir una brisa de lo más refrescante.

 

Neveras del Pagasarri

¿Cómo se refrescaban nuestros antepasados? Aunque no sea aconsejable echarse al monte en plena ola de calor, hubo un tiempo en que el Pagasarri acumulaba hielo en las neveras artificiales que aún hoy podemos encontrar en su cima ascendiendo desde Alonsotegi. Estos pozos del siglo XVII almacenaban la nieve del invierno para conservar alimentos y tratar achaques: fiebres, traumatismos, hemorragias. El hielo también se aprovechaba en los meses de verano para elaborar toda clase de refrescos y enfriar el txakoli, una de las bebidas más veteranas de la comarca.

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