Sopuerta

Lugar de encuentros en familia

La Casa de Juntas de Abellaneda, hoy Museo de Las Encartaciones, era el lugar donde se reunían los representantes de los concejos de la comarca.

Iniciamos nuestra visita en el barrio de Abellaneda, que fue durante siglos el centro político de Enkarterri. En concreto, nos situamos en su Casa de Juntas de Abellaneda, reconvertida hoy por hoy en el Museo de Las Encartaciones. El viejo edificio forma junto a la casa del teniente general corregidor, la posada de los junteros, la cárcel comarcal y la ermita del Ángel Custodio un conjunto monumental de singular belleza.

También podemos contemplar un tramo recuperado de la calzada romana Flaviobriga - Pisoraca. Esta antigua vía de comunicación, que se abrió a principios del siglo I, unía Herrera de Pisuerga (Palencia) con Castro Urdiales (Cantabria), y era utilizada para el transporte de mercancías.

Desde Abellaneda, dejando a la derecha la Casa de Juntas y tomando el camino asfaltado de la izquierda, podemos darnos un bonito paseo hasta el barrio de Beci, el enclave más rural del municipio, salpicado de típicos y pintorescos caseríos. Sopuerta, además de un magnífico entorno natural, posee un rico patrimonio arquitectónico diseminado por sus numerosos barrios.

En los barrios de Abellaneda, Amez, Obecuri y Carral se alzan casas-torre, testigos mudos de las guerras de bandos que asolaron Enkarterri durante la Edad Media. Son numerosas las edificaciones que competirán por captar nuestra atención en el valle: el palacio Loizaga y la iglesia San Bartolomé, los palacios Oquendo de Arriba y Oquendo de Abajo, el conjunto formado por la ermita de San Roque y su plaza de toros, la iglesia de Santa María de Mercadillo (con sus valiosos altares barrocos)...

Otro de los atractivos del valle son sus instalaciones mineras. En el barrio de La Linde, al que se accede desde El Castaño, nos encontramos con dos hornos de calcinación de mineral declarados monumento industrial. Están también aún en pie las viejas oficinas de la mina, el botiquín, los comedores, la casa del encargado y varias viviendas de mineros.

Siguiendo el camino, llegamos a la ermita del Pilar, construida para que las familias mineras pudiesen escuchar misa. Dejamos atrás la ermita, pasamos por delante del antiguo comedor de mineros y tomamos una pista que, tras 5,7 km a lo largo de la antigua vía ferroviaria a Castro Urdiales, nos lleva a Alen, en otro tiempo el mayor barrio minero de Sopuerta.

La tranquilidad que hoy en día se respira en este entorno natural nada tiene que ver con el bullicio que vivió a principios del siglo XX, cuando contaba con más de 500 habitantes. Es un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza a pie o en bicicleta de montaña. Desde aquí se puede ascender al pico Alen o llegar al vecino valle de Artzentales por un sendero señalizado.

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